¿Cuentas claras o amistades largas?

¡Qué tal, sobrinos! ¡Mi gente de trabajo! Aquí su mero petatero, Don Cheto, saludándolos desde atrás del mostrador. Si ustedes tienen su negocito, su changarro o su tiendita, seguro que ya se la saben de todas todas. Siempre llega ese momento en que el vecino, que es re buena gente pero medio olvidadizo, les sale con la de: “¿Me lo anota, Don Cheto? Se lo pago el sábado sin falta, ¡por las de la ley!”.

En ese segundo, uno siente que el corazón se le hace de pollo por la amistad, pero la caja registradora empieza a chillar como el Chavo cuando no le dan su torta de jamón. ¡Fíjate, fíjate, fíjate! La confianza es la base de todo en nuestro México lindo, pero la confianza no paga el recibo de la luz ni le llena el tanque al repartidor de la leche.

El peligro de la "libreta mágica"

Todos tenemos esa libreta de espiral toda orejeada donde anotamos hasta el kilo de huevo. Pero ojo, chamacos: dinero que no está en la caja, es dinero que anda de vacaciones. Cuando tú fías, le estás prestando de tu bolsa al cliente. Mientras él se echa su refresco bien helado, tú estás tronándote los dedos para completar lo del pan. ¡No me ayudes, compadre! Si tienes 500 pesos “anotados”, son 500 pesos que no están trabajando para traerte más mercancía.

 

Estrategias para decir "hoy no fío" (sin que se me achicopalen)

Para que no te digan que eres un “monstruo” o un “avaro”, aquí les paso unos tips de oro para que su patrimonio no se les escape de las manos:

  • Pongan límites, no sean así: Si de plano van a fiar, que sea a los que sí cumplen y con un tope. “Don Juan, con gusto le anoto, pero llegando a 200 pesitos hay que liquidar para seguirle, ¡no contaban con mi astucia!”.

  • El recordatorio digital: A veces a la gente de veras se le va la onda. Un mensajito de WhatsApp el viernes, así como quien no quiere la cosa: “¡Qué onda, Doña Mari! Mañana cerramos corte en la tienda, aquí la esperamos para que no se le junte el lavado con el planchado”.

  • La regla de oro: ¡Prohibido fiar cigarros o tiempo aire! Eso deja bien poquito y el dinero debe regresar luego luego a la caja.

 

Modernizarse es de jóvenes (como yo)

A veces el cliente pide fiado porque no trae “feria” o efectivo. ¡Pero para eso está la tecnología, sobrinos! No se me queden atrás. Si el cliente dice que no trae efectivo, tú saca el pecho y dile: “¡No se preocupe, aquí ya aceptamos tarjeta y hasta transferencia!”. ¡Tómala! Ahí se acaba el pretexto.

Aquí es donde entra el apoyo de mis amigos de MTCenter. Si vuelves tu negocio un punto de venta tecnológico, le das opciones a la gente. Si llegan por el mandado y no traen efectivo, les cobras con tarjeta o hasta les cobras la luz, el agua y el teléfono ahí mismo. ¡Eso es traer flujo de gente que sí trae el dinero en la mano!

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El balance final

Tener “cuentas claras” no te hace mala persona, te hace un negociante de los buenos. Un negocio sano es un negocio que dura años sirviendo al barrio. Recuerden siempre: Amistad que no deja ganancia, no es buena para la balanza.

Protejan su inversión, usen la tecnología y dejen de ser la “tiendita del fío” para ser el mero centro de servicios de la colonia. ¡Ánimo, mi gente!

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