¡Que no se te quede nada! El secreto de la rotación de inventarios para ganar más lana

¡Epa, epa, epa! ¡Mis queridos sobrinos, chamacos emprendedores y toda mi gente de trabajo! ¿Cómo me los trata la vida? Aquí su mero petatero, Don Cheto, saludándolos desde atrás del mostrador, donde las penas se curan con una buena plática y el negocio se mueve más rápido que el “Chanfle” de mi compadre.

¿Alguna vez se han quedado mirando ese estante allá al fondo, donde las latas ya tienen más telarañas que la casa de la Bruja del 71 o las cajas de cereal ya están más despintadas que un muro viejo por tanto sol? Si me dicen que sí, ¡fíjense bien lo que les digo con toda la confianza del mundo!: tienen el dinero secuestrado, ¡así como lo oyen!

En este mundo de los negocios, y más en nuestras tienditas mexicanas que son el alma del barrio, hay una cosa que los licenciados llaman “rotación de inventarios”. Suena muy técnico, ¿verdad? ¡Ni que ocho cuartos! Es más simple que echarle salsa a un taco de canasta. Si le agarran la onda a este secreto, no solo van a tener el local bien “de rechupete”, ordenado y limpio, sino que van a ver cómo la “lana” empieza a fluir de verdad, ¡fuaaa!

 

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¿Qué rayos es la rotación y por qué te debe importar?

Imagínense que su negocio es como el mismísimo Club América o las Chivas (según le vayan, no me los quiero pelear). Los productos son sus jugadores. Si tienen a un jugador estrella que se la pasa en la banca y nunca entra a la cancha —o sea, que nunca se vende—, ese “suato” les está costando dinero en lugar de darles trofeos.

La rotación es, básicamente, cuántas veces venden y vuelven a surtir sus productos en un tiempo determinado. Si un refresco entra hoy y sale mañana, ¡eso es un golazo, tienen una rotación excelente! Pero si entra hoy y sale en seis meses, ¡ya se nos chispoteó!, porque tienen un “inventario muerto”.

Aquí les va por qué este es el secreto para que no les falte el "billullo":

  • Dinero fresco: Entre más rápido vendan, más rápido recuperan lo invertido y su ganancia para ir por más mercancía. ¡Movimiento es vida, sobrinos!

  • Menos desperdicio: Ahorita en febrero, que el clima anda más loco que una cabra, las cosas se echan a perder rápido. Si rotan, nada se va a la basura. ¡Cero desperdicios!

  • Clientes felices: A nadie le gusta comprar algo que se ve más viejo que yo. Si siempre hay cosas nuevas, la gente regresa solita.

3 Tips de "Don Cheto" para que tu mercancía vuele

Para que este 2026 su negocio sea el “mero mero” de la colonia, apliquen estos consejos que no fallan:

1. La regla de oro: "Lo primero que entra, es lo primero que sale" (PEPS)

Parece de sentido común, pero a veces con las prisas ponemos lo nuevo adelante. ¡Error, no sean “mensos”! Siempre acomoden lo que acaba de llegar hasta atrás y saquen lo que ya tenían al frente. Esto es ley para la leche, el pan y los jamones. ¡No se me duerman en los laureles!

2. Identifica a tus "Héroes" y a tus "Vampiros"

  • Los Héroes: Son los que se venden diario: las tortillas, el chesco, las recargas. Esos deben estar a la mano, ¡que se vean!

  • Los Vampiros: Son esos productos que nomás están “chupando” espacio y dinero porque nadie los quiere. Si tienen algo que lleva meses ahí, ¡pónganlo en oferta!, ármenlo en combo con un “Héroe” o de plano ya no le compren al proveedor.

3. ¡No se me queden en el pasado, usen la tecnología!

A veces el problema no es que no se venda, es que ni sabemos qué tenemos guardado. Ya estamos en el 2026, chamacos. Llevar todo en la cabeza o en un cuadernito ya es “de la prehistoria”. El comerciante que progresa es el que usa herramientas digitales

Consejo de oro: Muchos tenderos que ya se hicieron de su “minita de oro” se dieron cuenta de que ofrecer pagos de luz, agua o internet no solo deja comisión, sino que obliga a que la mercancía se mueva. Cuando un vecino entra a pagar su recibo de Telmex, ¡pum!, se lleva unos chicles o el pan para la cena. Para esto, usen una plataforma como MTCenter; es fácil, rápido y convierte su local en un imán de clientes.

Análisis profundo: No se llenen de lo que no sale

Un error común en febrero es emocionarse con las ofertas de los proveedores y comprar cajas y cajas “para que salga barato”. ¡Ojo! Si compran 10 cajas de algo que venden en un año, su dinero está enterrado bajo tierra. Es mejor comprar poquito pero seguido. Así siempre tendrán “lana” en la bolsa para aprovechar otras ofertas que salgan de repente.

Conclusión: ¡Tu negocio es un motor, no un almacén!

Recuerden, mis valientes trabajadores: su local es para vender, no es bodega para guardar tiliches. Cada centímetro de su mostrador tiene que estar trabajando para ustedes. Si aplican estos secretos, para finales de febrero su cuenta bancaria se los va a agradecer y van a andar bien “pipiris-nais”.

¡A darle átomos y que nada se me quede parado en esos estantes! ¡Ahí nos vidrios!

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